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Marca tu estilo con seguridad y personalidad
Descubre nuestra colección de piercings para pezones, diseñada para quienes buscan una combinación perfecta entre estética, comodidad y seguridad. Nuestras joyas están fabricadas con materiales hipoalergénicos de alta calidad, pensadas para favorecer una cicatrización adecuada sin renunciar al diseño. Ya busques un look discreto o una pieza llamativa, encontrarás el complemento ideal para resaltar tu esencia con confianza.
En Onai cuidamos cada detalle, por eso seleccionamos cuidadosamente cada joya para ofrecerte una experiencia única desde el primer día. Encuentra el equilibrio entre sensualidad y elegancia con piezas pensadas para adaptarse a tu cuerpo y acompañarte en tu estilo de vida. Porque cada elección que haces habla de ti… y nosotros queremos ayudarte a hacerlo con estilo.
Sabemos que cada tipo de piercing tiene su propio carácter, y los piercings para pezones no son la excepción. En Onai cuidamos cada detalle para ofrecerte joyas que combinan comodidad, estilo y seguridad. Nuestra colección está compuesta por diseños pensados específicamente para este tipo de perforación, con materiales hipoalergénicos y acabados de alta calidad que se adaptan perfectamente a tu cuerpo.
Perforarse el pezón suele considerarse una de las zonas más dolorosas para hacerse un piercing, con una puntuación de dolor entre 6 y 8 sobre 10 para la mayoría de las personas. Sin embargo, esto puede variar según tu umbral de dolor, el profesional que lo realice y si es en uno o en ambos pezones.
¿Por qué duele más?
Alta sensibilidad nerviosa: El pezón es una zona con muchas terminaciones nerviosas, por lo que la sensación es intensa y punzante.
Presión y ardor: El dolor no es solo un pinchazo, sino que se percibe como una presión fuerte acompañada de un breve ardor.
Post-perforación: Después de la perforación, es normal sentir molestias, hinchazón o escozor durante algunos días, especialmente al rozar con la ropa o al dormir boca abajo.
¿Qué puede ayudarte?
Acudir a un profesional con experiencia que lo haga rápido y con la técnica adecuada.
Respirar profundamente durante la perforación para reducir la tensión.
Usar ropa suelta los primeros días para evitar molestias adicionales.
Aunque el dolor es notable, muchas personas coinciden en que es muy breve (dura solo unos segundos) y que el resultado merece la pena si se cuida bien después. ¿Quieres también una guía rápida de cuidados tras el piercing en el pezón?
Tocarlo con las manos sucias
No lo manipules sin lavarte bien las manos con agua y jabón. Cualquier bacteria puede causar una infección.
Cambiar la joya antes de tiempo
Aunque parezca cicatrizado por fuera, el canal interno puede tardar varios meses. Espera entre 6 y 12 meses para cambiarla, siempre con supervisión profesional si es posible.
Dormir boca abajo o con presión en el pecho
Evita posturas que presionen directamente el piercing, especialmente en los primeros meses. Puede causar dolor, inflamación o incluso que se mueva.
Usar ropa ajustada o tejidos sintéticos
Ropa muy ceñida o que roce constantemente puede irritar la zona. Opta por algodón y prendas más sueltas.
Tocar, girar o mover la joya a diario
A diferencia de otros piercings, no se debe girar ni mover con frecuencia. Solo límpialo con suero fisiológico o el producto recomendado y déjalo en paz.
Exponerte a piscinas, jacuzzis o mar abierto
Durante las primeras semanas (idealmente hasta que cicatrice), evita sumergirte en lugares con agua estancada o sin control sanitario.
Tener contacto íntimo sin protección ni cuidado
El roce durante las relaciones puede afectar negativamente. Es recomendable evitarlo o hacerlo con precaución, usando barreras higiénicas y comunicándolo a la pareja.
Para evitar que se infecte un piercing en el pezón, es fundamental mantener una higiene rigurosa y respetar el proceso de cicatrización. Siempre lávate las manos antes de tocarlo y realiza limpiezas diarias con suero fisiológico o una solución salina, aplicándola con una gasa estéril y secando suavemente sin frotar. Evita mover la joya, usar cremas, aceites o alcohol, y no te bañes en piscinas, jacuzzis o en el mar durante los primeros meses. Usa ropa de algodón, limpia y holgada para reducir la fricción, y evita el contacto íntimo directo en la zona hasta que haya cicatrizado lo suficiente.
También es importante observar si aparecen signos de infección como enrojecimiento que empeora, secreción con mal olor, inflamación persistente o fiebre. En ese caso, conviene acudir al médico cuanto antes. Con buenos cuidados y paciencia, la perforación puede sanar correctamente sin complicaciones. La clave está en dejarlo lo más tranquilo posible y no forzar el proceso
Sanar un piercing en el pezón rápidamente no significa acelerar el proceso natural (que puede durar entre 6 y 12 meses), sino favorecer una cicatrización saludable sin interrupciones ni complicaciones. La clave está en mantener la zona limpia, protegida y libre de irritaciones o infecciones desde el primer día.
Para ello, realiza limpiezas suaves 1 o 2 veces al día con suero fisiológico, evita mover la joya innecesariamente y no apliques cremas ni pomadas a menos que lo indique un profesional. Usa ropa de algodón, cómoda y transpirable, y evita el contacto con piscinas, el mar o el jacuzzi durante los primeros meses. También es importante evitar el roce prolongado (incluido el sexual) en las primeras semanas. Si no hay infecciones ni traumatismos, la cicatrización será mucho más fluida y llevadera.