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Expresa tu estilo con un toque atrevido y sofisticado
Los piercings de boca son una forma única de destacar tu personalidad. Ya sea un piercing en el labio, el labret, el medusa o el smiley, en Onai encontrarás piezas diseñadas con mimo, que combinan comodidad, calidad y estilo.
Nuestra colección de piercings para la boca está fabricada con materiales hipoalergénicos, seguros para el uso diario y pensados para ofrecer una experiencia estética sin renunciar al bienestar. Desde diseños minimalistas hasta formas más atrevidas, cada joya está pensada para ayudarte a expresar quién eres con un simple detalle.
Cada tipo de piercing de boca dice algo diferente de ti. En Onai te ayudamos a encontrar la pieza ideal para destacar tu estilo con carácter. Hemos organizado nuestros diseños para zonas como el labio, el labret, el medusa o el smiley, con materiales seguros y cómodos, pensados para acompañarte cada día. Elige con libertad y crea combinaciones que hablen por ti.
El piercing de la boca suele tardar en cicatrizar entre 6 y 8 semanas, aunque este tiempo puede variar según la zona específica (labio, frenillo, etc.), el tipo de joya y los cuidados que se sigan.
Durante los primeros días es normal notar hinchazón o sensibilidad, y es fundamental mantener una buena higiene bucal, evitar alimentos muy calientes o picantes, no fumar y no manipular el piercing con las manos sucias.
Para asegurar una cicatrización adecuada, sigue siempre las recomendaciones del profesional que realizó la perforación y acude a revisión si notas signos de infección o molestias persistentes.
Después de hacerse un piercing en el labio, la hinchazón suele durar entre 2 y 5 días. En algunos casos puede alargarse hasta una semana, especialmente si hay sensibilidad, roce o si no se siguen los cuidados recomendados.
Es normal que el labio se vea inflamado, enrojecido y que se sienta algo de presión o molestia durante los primeros días. Para aliviar la hinchazón, se recomienda:
Aplicar frío local (con un pañuelo limpio, nunca directamente el hielo).
Evitar alimentos muy calientes, picantes o duros.
No fumar ni consumir alcohol.
Mantener una buena higiene bucal.
No manipular el piercing con las manos.
Si la hinchazón persiste más de una semana o va acompañada de dolor intenso, pus o fiebre, es importante acudir a un profesional.
Tras hacerte un piercing en el labio, es recomendable optar por alimentos blandos y fríos durante los primeros días, como yogures, batidos, purés, sopas tibias o frutas suaves. Estos ayudan a calmar la inflamación y reducen el riesgo de irritación. También puedes consumir arroz, pasta bien cocida o proteínas suaves como tortilla o pescado blanco.
Es importante evitar comidas calientes, picantes, duras o ácidas, ya que pueden causar molestias o retrasar la cicatrización. También conviene no tomar bebidas alcohólicas, carbonatadas ni masticar chicles. Mantener una buena higiene bucal, con enjuagues sin alcohol tras cada comida, es clave para evitar infecciones y favorecer la curación.
Para acelerar la curación de tu piercing en el labio, es fundamental mantener una rutina de cuidados constante y adecuada. Limpia la zona dos veces al día con suero fisiológico o un enjuague bucal sin alcohol, especialmente después de comer. Evita tocar el piercing con las manos sucias y no retires la joya hasta que esté completamente curado, salvo indicación profesional.
También ayuda evitar alimentos picantes, muy calientes o ácidos que puedan irritar la zona, así como el tabaco y el alcohol, ya que ralentizan la cicatrización. Dormir bien, mantener una buena hidratación y llevar una dieta equilibrada rica en vitaminas (especialmente C y zinc) favorece la regeneración de los tejidos.
Por último, ten paciencia: cada cuerpo es diferente y la curación completa puede tardar entre 6 y 8 semanas o más. Si notas signos de infección, consulta con un especialista lo antes posible