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Rook

Marca tu estilo con seguridad y personalidad

Piercing Rook

Encuentra el piercing Rook perfecto 

Descubre el encanto del piercing rook, una perforación que se realiza en el pliegue interior del cartílago de la oreja, justo encima del canal auditivo. Es una opción discreta pero original, ideal para quienes buscan un estilo diferente y sofisticado sin renunciar al confort diario. En Onai te ofrecemos una selección de piezas diseñadas especialmente para esta zona, con acabados cuidados y materiales seguros para todo tipo de piel.

Nuestra colección incluye desde diseños minimalistas en aros o barras curvas hasta modelos más atrevidos que aportan personalidad al conjunto de piercings de tu oreja. Todos nuestros rook están fabricados con materiales hipoalergénicos, resistentes y cómodos, pensados para el uso diario y para las pieles más sensibles.

Elige entre nuestras propuestas y dale un toque único a tu look con un piercing que destaca por su ubicación original y su versatilidad. Encuentra la joya perfecta que encaje contigo y exprese tu estilo con carácter propio, sin necesidad de palabras.

¿Por qué Onai?

El piercing rook es una opción original que destaca por su ubicación poco habitual en el cartílago interno de la oreja. En Onai queremos ayudarte a sacarle el máximo partido con piezas que combinan diseño, comodidad y seguridad. Hemos clasificado nuestras joyas por zonas —lóbulo, hélix, tragus, conch, daith, rook y más— para que puedas encontrar fácilmente el accesorio que mejor se adapta a tu estilo y crear combinaciones únicas que reflejen tu personalidad

Preguntas frecuentes

El piercing rook suele considerarse moderadamente doloroso, ya que atraviesa una parte gruesa y curvada del cartílago interno de la oreja. A diferencia de zonas más blandas como el lóbulo, el cartílago tiene menos riego sanguíneo y más densidad, lo que puede aumentar la sensación de presión o molestia durante la perforación.

La percepción del dolor varía según la sensibilidad individual, pero muchas personas lo describen como un pinchazo intenso y breve, seguido de una ligera sensación de calor o presión. El proceso es rápido y realizado por profesionales cualificados, lo que ayuda a minimizar las molestias.

Tras la perforación, es normal sentir algo de sensibilidad, hinchazón leve o calor en la zona durante los primeros días. Siguiendo las recomendaciones de cuidado, estas molestias disminuyen progresivamente y el piercing cicatriza sin complicaciones.

El piercing rook suele tardar en curarse completamente entre 6 y 12 meses, aunque este tiempo puede variar según cada persona y los cuidados que se sigan durante el proceso.

Durante las primeras semanas es común experimentar hinchazón, enrojecimiento o sensibilidad, pero estos síntomas deben ir disminuyendo progresivamente. Para favorecer una buena cicatrización, es importante mantener la zona limpia, evitar tocar el pendiente con las manos sucias y no cambiar la joya antes de tiempo.

Aunque a los 3 o 4 meses puede parecer que el piercing está curado externamente, el interior del cartílago aún sigue sanando. Por eso, es fundamental seguir cuidándolo hasta que cicatrice por completo y acudir a un profesional si aparecen molestias persistentes o signos de infección.

Para limpiar correctamente tu piercing rook y evitar infecciones, sigue estos pasos básicos de cuidado diario:

  1. Lávate bien las manos antes de tocar el piercing. Es fundamental evitar el contacto con manos sucias para prevenir bacterias.

  2. Limpia la zona dos veces al día con suero fisiológico estéril o una solución salina. Puedes aplicarlo con una gasa estéril o directamente en spray. No uses alcohol ni agua oxigenada, ya que pueden irritar la piel.

  3. Evita mover o girar la joya mientras esté cicatrizando. Aunque parezca útil, esto puede retrasar la curación y causar molestias.

  4. Seca con cuidado con una gasa limpia o deja que se seque al aire. No utilices toallas ni pañuelos de papel que puedan dejar restos.

  5. Mantén la zona libre de productos cosméticos como cremas, maquillaje o champús con fragancia cerca del piercing.

Un buen cuidado diario ayudará a que tu rook cicatrice sin problemas y luzca perfecto. Si notas dolor persistente, enrojecimiento excesivo o secreciones, consulta con tu profesional de confianza.

Un piercing rook puede infectarse si no se cuida adecuadamente durante su proceso de cicatrización. Aquí tienes las señales más comunes para identificar una posible infección:

  1. Enrojecimiento y calor persistente: Si la zona alrededor del piercing está muy roja, caliente al tacto y no mejora con los días, puede ser un indicio de infección.

  2. Dolor agudo o punzante: Un poco de molestia es normal, pero si el dolor aumenta en lugar de disminuir, especialmente al tocarlo o dormir sobre él, es posible que haya complicaciones.

  3. Inflamación excesiva o hinchazón prolongada: Algo de hinchazón es esperable en los primeros días, pero si se mantiene o empeora tras una semana, es importante vigilarlo.

  4. Secreción amarilla, verde o con mal olor: El líquido transparente o ligeramente blanquecino es normal, pero si la secreción es densa, amarilla o verdosa y huele mal, puede tratarse de pus.

  5. Fiebre o malestar general: Si además de los síntomas locales sientes fiebre o te encuentras mal, debes acudir a un médico, ya que podría tratarse de una infección más avanzada.

Ante cualquier duda, es recomendable consultar con el profesional que realizó la perforación o acudir a un centro médico para recibir el tratamiento adecuado. Detectar los signos a tiempo es clave para evitar complicaciones mayores.