Con Onai obtén un 20% en tu primera compra con un pedido mayor a 19€.
Marca tu estilo con seguridad y personalidad
Los piercings de cristal destacan por su brillo delicado y su capacidad de reflejar la luz con sencillez y elegancia. Son piezas que aportan un toque de luminosidad atemporal, perfectas tanto para un look discreto como para combinaciones más atrevidas. Su transparencia y pureza visual los convierten en una opción versátil, adaptándose con facilidad a cualquier estilo y ocasión, desde el día a día hasta eventos especiales.
En nuestra colección, cada piercing de cristal ha sido diseñado con atención al detalle, utilizando materiales hipoalergénicos, acabados de alta calidad y un montaje pensado para la comodidad diaria. Son joyas que iluminan sin imponerse, pensadas para quienes aprecian la belleza sutil, el equilibrio visual y la expresión personal a través de los pequeños detalles.
Creemos que las joyas no solo adornan, también comunican quién eres. Por eso, en Onai hemos seleccionado con mimo cada piercing de cristal, una pieza que simboliza la claridad, la delicadeza y la luz interior. Su transparencia serena y su brillo sutil transmiten una elegancia atemporal, ideal para quienes expresan su esencia con sencillez y naturalidad.
Para limpiar un piercing correctamente, utiliza agua tibia y jabón neutro, aplicándolo con una gasa o paño limpio y suave. Lava con movimientos delicados la parte metálica y, si la joya incluye piedra, evita frotarla con fuerza para no dañar su superficie. Aclara bien con agua limpia y seca completamente antes de volver a colocarlo. Evita el uso de alcohol, agua oxigenada o productos abrasivos, ya que pueden irritar la piel o deteriorar los materiales. La limpieza regular ayuda a mantener la joya en buen estado y a prevenir infecciones, especialmente si el piercing aún está cicatrizando.
Saber si un piercing está infectado es importante para actuar a tiempo y evitar complicaciones. Aunque es normal que durante los primeros días aparezca algo de enrojecimiento, sensibilidad o una leve hinchazón, hay señales claras que indican una posible infección:
Dolor persistente o que empeora con los días.
Enrojecimiento intenso alrededor de la perforación, que se expande en lugar de disminuir.
Inflamación notable o endurecimiento de la zona.
Secreción amarilla, verde o con mal olor, diferente al líquido transparente habitual en las primeras fases de curación.
Calor en la zona afectada.
Fiebre o malestar general, en casos más avanzados.