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Sumérgete en la intensidad y el magnetismo del piercing con cristal esmeralda, una joya que transmite fuerza, elegancia y conexión con la naturaleza. Su característico tono verde profundo aporta un aire sofisticado y lleno de personalidad, ideal para todo tipo de perforaciones: desde el lóbulo hasta el hélix, tragus o nostril. Cada pieza está elaborada con materiales de alta calidad para garantizar comodidad, resistencia y un acabado impecable.
Esta colección destaca por su carácter vibrante y su simbolismo emocional. Los piercings de cristal esmeralda, montados en acero quirúrgico, titanio u oro, son perfectos tanto para perforaciones recientes como para pendientes cicatrizados. Su color único añade un toque de distinción y armonía a cualquier estilo. Una joya pensada para quienes se expresan desde la autenticidad, con una belleza que no pasa desapercibida
En Onai sabemos que una joya no es simplemente un accesorio, sino una forma de revelar quién eres de forma sutil y genuina. Por eso seleccionamos cuidadosamente cada piercing con cristal esmeralda, una piedra que evoca equilibrio, conexión con la naturaleza y profundidad emocional. Su tono verde, sereno y envolvente, transmite una elegancia tranquila, perfecta para quienes valoran la autenticidad y encuentran belleza en lo natural y lo esencial.
Equilibrio y calma interior: se considera una piedra que favorece la serenidad mental y la estabilidad emocional.
Amor y lealtad: tradicionalmente, la esmeralda ha simbolizado el amor sincero, la fidelidad y la unión duradera.
Crecimiento y renovación: al estar vinculada al color de la naturaleza, representa ciclos nuevos, sanación y expansión personal.
Sabiduría emocional: conecta con la intuición y la comprensión profunda, ayudando a tomar decisiones desde el corazón.
Belleza natural: su tonalidad transmite elegancia sin artificios, ideal para quienes valoran lo auténtico y esencial.
Es importante estar atentos a los primeros signos de una posible infección tras hacerse un piercing, ya que detectarla a tiempo puede evitar complicaciones mayores. Durante los días posteriores a la perforación, es normal que aparezcan pequeñas molestias como enrojecimiento, sensibilidad o una leve inflamación. Sin embargo, si estos efectos se agravan o surgen otros síntomas más intensos, es recomendable actuar con precaución.
Algunos indicios que podrían señalar una infección incluyen:
Dolor persistente que no disminuye o que se intensifica con el paso de los días.
Rojez que no se reduce y que se expande más allá de la zona perforada.
Inflamación anormal o sensación de rigidez alrededor del piercing.
Secreción densa de tono amarillento o verdoso, con olor desagradable, diferente del líquido claro típico del proceso de curación.
Calor localizado en la zona del piercing.
Episodios de fiebre o malestar general, sobre todo si se presentan junto con otros síntomas.
Ante cualquiera de estas señales, lo más adecuado es acudir a un profesional sanitario para una evaluación y, si es necesario, iniciar tratamiento.