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Elige una joya con luz propia. Nuestros piercings con cristal rosa están pensados para quienes buscan un equilibrio entre dulzura, feminidad y estilo personal. Su tono suave y brillante cambia sutilmente con la luz, aportando un toque delicado pero lleno de carácter. Perfecto para cualquier zona —lóbulo, hélix, tragus o nostril—, cada diseño ha sido creado para ofrecer comodidad, durabilidad y un acabado impecable.
Montados en acero quirúrgico, titanio u oro, los piercings de cristal rosa combinan elegancia y ternura en una joya que habla por sí sola. Ideales tanto para primeras perforaciones como para pendientes ya cicatrizados, son una opción perfecta para regalar o darte un capricho. Añade un toque de luz rosada a tu día a día con una pieza que simboliza sensibilidad, belleza y autenticidad.
En Onai creemos que una joya no es solo un complemento estético, sino una forma de expresar tu forma de ser y sentir. Por eso hemos seleccionado con especial cuidado cada piercing con cristal rosa, una piedra que evoca ternura, sensibilidad y delicadeza emocional. Su brillo suave y su tono cálido aportan una elegancia sutil, ideal para quienes se expresan desde la dulzura, la autenticidad y la belleza de lo sencillo.
El piercing de cristal rosa simboliza principalmente la ternura, el amor propio, la sensibilidad y la calma emocional. Este tipo de cristal, con su tonalidad suave y luminosa, transmite una energía delicada que conecta con lo emocional y lo afectivo, convirtiéndose en un reflejo de lo íntimo y lo auténtico.
Amor y cuidado personal: representa el cariño hacia uno mismo y hacia los demás, fomentando la empatía, la dulzura y la conexión emocional.
Sensibilidad y delicadeza: su color suave está vinculado a una belleza sutil, ideal para quienes buscan expresar su lado más sensible sin renunciar a la elegancia.
Equilibrio emocional: se asocia con la tranquilidad interior, ayudando a mantener una actitud serena y armoniosa en el día a día.
Feminidad y expresión personal: el cristal rosa es un símbolo clásico de lo femenino en su forma más serena y sofisticada, sin estridencias.
Llevar un piercing de cristal rosa no solo aporta un toque estético refinado, sino que también comunica una actitud cuidada, empática y auténtica. Es una joya que habla desde el corazón.
Detectar una infección en sus primeras fases es fundamental para evitar que el problema se agrave. Durante los días posteriores a la perforación, es normal experimentar cierta rojez, sensibilidad o una hinchazón leve. No obstante, si estas molestias persisten o se intensifican, es importante mantenerse atento a posibles signos de alerta.
Algunos síntomas que pueden indicar una infección son:
Dolor constante o creciente con el paso del tiempo.
Enrojecimiento intenso que no mejora y se expande más allá de la zona del piercing.
Inflamación notable o endurecimiento de la piel alrededor de la perforación.
Secreción espesa de color amarillento o verdoso, con olor desagradable, diferente del fluido claro que puede aparecer durante la cicatrización normal.
Sensación de calor localizada en el área perforada.
Fiebre o malestar general, lo que puede señalar una infección más extendida.
Si observas alguno de estos síntomas, lo más recomendable es acudir a un profesional sanitario para una evaluación y tratamiento adecuados.