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Descubre la magia cambiante de nuestros piercings con cristal vitral, una joya que transforma la luz en un espectáculo de color sutil y elegante. Su acabado iridiscente refleja distintos matices según el ángulo, aportando un brillo único que se adapta a todo tipo de perforaciones: lóbulo, hélix, tragus o nostril. Cada pieza está diseñada para ofrecer un equilibrio perfecto entre estética, comodidad y resistencia.
Esta colección destaca por su carácter artístico y expresivo, con cristales que evocan la belleza de los vitrales antiguos. Montados en acero quirúrgico, titanio u oro, los piercings de cristal vitral son ideales tanto para primeras perforaciones como para pendientes ya cicatrizados. Añade un toque de luz y color a tu look con una joya que capta la atención por su originalidad y su delicado juego cromático.
En Onai creemos que cada joya es una forma de expresión personal, más allá de lo estético. Por eso seleccionamos con especial atención cada piercing con cristal vitral, una pieza que refleja personalidad, sensibilidad y luz interior. Su juego de reflejos y colores aporta una belleza dinámica pero equilibrada, ideal para quienes buscan transmitir autenticidad, creatividad y serenidad a través de los pequeños detalles.
El cristal vitral en un piercing simboliza luz interior, transformación y expresión personal con matices. Su superficie iridiscente refleja diferentes colores según cómo incida la luz, lo que lo convierte en una joya viva, cambiante y llena de carácter. Es ideal para quienes ven la belleza en los detalles sutiles y buscan piezas que hablen de su forma de ser.
Este tipo de cristal transmite una mezcla de sensibilidad, creatividad y energía positiva, evocando la capacidad de transformar lo cotidiano en algo especial. Un piercing con cristal vitral no es solo un accesorio visualmente atractivo, sino también una forma de expresar autenticidad y movimiento. Es perfecto para quienes valoran la elegancia con un toque artístico y buscan destacar desde la calma y la originalidad.
Detectar una infección en sus primeras fases es fundamental para evitar complicaciones posteriores. Es normal que, tras realizarse un piercing, la zona presente algo de enrojecimiento, leve inflamación o sensibilidad. Sin embargo, si estas molestias persisten o se intensifican, es importante prestar atención a ciertos síntomas que podrían indicar que algo no va bien.
Algunos signos de advertencia que pueden sugerir una infección son:
Dolor persistente o que se vuelve más intenso con los días.
Enrojecimiento que no remite y que se extiende más allá de la perforación.
Inflamación notable o presencia de un bulto endurecido.
Supuración de líquido espeso, amarillento o verdoso, con mal olor, diferente del fluido transparente típico de la cicatrización.
Sensación de calor localizado en la zona del piercing.
Fiebre o malestar generalizado, sobre todo en casos más avanzados.
Si se presentan uno o varios de estos síntomas, es aconsejable acudir a un profesional sanitario lo antes posible para valorar el estado de la perforación y aplicar el tratamiento adecuado.