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El cuarzo es un mineral muy apreciado en joyería corporal por su versatilidad y su transparencia sutil. Sus tonos claros y su acabado pulido generan un brillo suave que combina con estilos minimalistas, románticos o espirituales.
Las inclusiones internas del mineral aportan carácter a cada pieza sin perder esa esencia delicada que lo hace tan popular. Además, el cuarzo puede combinarse fácilmente con otras piedras como el ónix para generar contraste, el cuarzo rosa para un look más suave o la labradorita para un acabado místico y mineral.
Los piercings de cuarzo son ideales para quienes buscan un equilibrio entre naturalidad y diseño. Su apariencia cristalina se adapta a diferentes tipos de piercings, especialmente en la oreja y la nariz, donde aporta un toque luminoso sin resultar excesivo. Su efecto visual suave hace que el cuarzo encaje tanto en combinaciones de múltiples piercings como en looks más discretos, convirtiéndolo en una opción versátil para el día a día.
Aunque el cuarzo es resistente, es importante mantener ciertos cuidados para preservar su claridad y brillo. Se recomienda limpiarlo regularmente con un paño seco y suave para evitar que la superficie se vuelva opaca.
También es conveniente evitar el contacto con perfumes, cremas o productos abrasivos que puedan alterar su color o textura. Guardarlo en un estuche individual ayudará a prevenir arañazos o golpes que puedan marcar la piedra. Con estos cuidados básicos, el cuarzo conservará su luminosidad natural durante mucho tiempo.
Sí, el cuarzo utilizado en piercings suele ser piedra natural, lo que significa que cada pieza presenta variaciones propias en transparencia, color y vetas internas.
Se asocia con la armonía, la claridad mental y la energía positiva, con matices según el tipo de cuarzo.
Sí, es apto para un uso diario siempre que se evite la exposición prolongada a productos químicos, golpes o roces fuertes que puedan marcar la superficie.
El cuarzo se combina fácilmente con una amplia variedad de piedras gracias a su claridad. Destaca especialmente junto al ónyx, la labradorita, ágata musgosa y otros minerales con tonos suaves o iridiscentes.