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El ónix negro es una piedra de apariencia intensa y sofisticada, profundamente ligada a la fuerza interior, la protección y el autocontrol. Su color oscuro y uniforme le da una presencia magnética, convirtiéndola en una elección ideal para quienes buscan una joya con carácter y simbolismo. En nuestros piercings, el ónix negro no solo aporta un estilo sobrio y atemporal, sino también una energía serena que invita al equilibrio personal.
Cada pieza está diseñada para resaltar la elegancia natural de esta piedra, integrándola en estructuras hipoalergénicas, cómodas y pensadas para el uso diario. Ya sea como punto focal o combinada con otros piercings, el ónix negro aporta un toque de profundidad y presencia que no pasa desapercibido, siendo perfecto para quienes expresan su identidad con discreción y firmeza.
Creemos que las joyas no solo adornan, también comunican quién eres. Por eso, en Onai hemos seleccionado con mimo cada piercing de ónix negro, una piedra que simboliza la fuerza interior, la protección y la determinación. Su color profundo y elegante transmite una presencia serena y poderosa, ideal para quienes expresan su identidad con firmeza y autenticidad.
Protección energética: se cree que actúa como barrera frente a influencias negativas y ambientes cargados.
Fuerza interior: simboliza la determinación, la resistencia y la capacidad de mantenerse firme ante las dificultades.
Equilibrio emocional: ayuda a calmar la mente y estabilizar las emociones en momentos de incertidumbre o estrés.
Autocontrol y enfoque: favorece la concentración y la disciplina, ideal para quienes enfrentan retos personales o profesionales.
Conexión con la tierra: representa el arraigo, la presencia y la conexión con lo esencial.
Para limpiar un piercing con piedra de ónix negro, es importante hacerlo con cuidado para preservar tanto la piedra como el acabado del metal. Utiliza agua tibia con jabón neutro y un paño suave o gasa para eliminar restos de suciedad o grasa. Evita productos abrasivos, alcohol o químicos agresivos que puedan dañar el brillo natural del ónix o el material del piercing. Después de limpiarlo, sécalo bien antes de volver a usarlo, especialmente si la perforación está aún en proceso de cicatrización.