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Turquesa

Marca tu estilo con seguridad y personalidad

Piercing Turquesa

Encuentra el piercing turquesa perfecto 

La turquesa es una de las piedras más valoradas por su color vibrante y su conexión con la protección, la comunicación y el bienestar interior. Su tonalidad azul verdosa, inspirada en la naturaleza, transmite frescura, equilibrio y apertura emocional. Tradicionalmente asociada a la armonía entre cuerpo y mente, llevar turquesa es una forma de invocar calma, autenticidad y expresión sincera.

En nuestros piercings, la turquesa se presenta en piezas hipoalergénicas, cómodas y con acabados cuidados, pensadas para quienes buscan una joya con personalidad y significado. Su carácter artesanal y su tono luminoso la convierten en una elección perfecta tanto para el día a día como para momentos especiales, aportando un toque de color y energía positiva a tu estilo

¿Por qué Onai?

Creemos que las joyas no solo adornan, también comunican quién eres. Por eso, en Onai hemos seleccionado con mimo cada piercing de turquesa, una piedra que simboliza la protección, la expresión auténtica y el equilibrio interior. Su color azul verdoso transmite frescura, calma y conexión con la naturaleza, ideal para quienes viven con sensibilidad y claridad.

Preguntas frecuentes

  • Protección energética: tradicionalmente usada como talismán contra energías negativas o malas influencias.

  • Comunicación auténtica: favorece la expresión clara, honesta y emocionalmente equilibrada.

  • Armonía emocional: ayuda a calmar la ansiedad y a recuperar la serenidad en momentos de tensión.

  • Conexión con lo natural: representa la unión entre el cielo y la tierra, entre lo espiritual y lo terrenal.

  • Renovación y confianza: se asocia al crecimiento personal, la confianza y la superación de bloqueos internos.

Para limpiar un piercing de turquesa, es fundamental hacerlo con delicadeza, ya que esta piedra es porosa y puede dañarse con productos agresivos. Utiliza agua tibia y un jabón neutro, aplicándolo con una gasa o paño suave para limpiar la parte metálica y la superficie de la piedra. Evita completamente el uso de alcohol, productos abrasivos o agua con sal, ya que pueden alterar el color natural y la textura de la turquesa. Aclara bien con agua limpia y seca cuidadosamente con un paño sin pelusa.