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Aros Clickers

Marca tu estilo con seguridad y personalidad

Piercing Aros Clicker

Encuentra el tipo piercing perfecto 

Los aros clicker son la combinación perfecta entre funcionalidad y estilo. Gracias a su sistema de cierre seguro y fácil de colocar, son una opción ideal tanto para quienes se inician en el mundo del piercing como para quienes buscan comodidad sin renunciar al diseño. En Onai, encontrarás modelos que se adaptan a distintas zonas como el lóbulo, el hélix o el septum, disponibles en diferentes tamaños y acabados.

Fabricados con materiales de alta calidad como acero quirúrgico, titanio u oro, nuestros aros clicker están pensados para respetar tu piel y acompañarte en tu día a día con ligereza, resistencia y personalidad. Piezas versátiles que encajan con tu ritmo y elevan tu estilo con cada detalle.

¿Por qué Onai?

En Onai entendemos que un aro clicker no es solo una joya, sino una forma de mostrar tu identidad con naturalidad y estilo. Por eso ponemos especial atención en cada diseño, eligiendo cuidadosamente los materiales y las formas que mejor se adaptan a ti. Desde opciones discretas hasta modelos más llamativos, cada clicker está creado para quienes buscan expresarse con equilibrio, autenticidad y carácter propio.

Preguntas frecuentes

1. Cierre seguro y cómodo

El mecanismo de “clic” permite abrir y cerrar el aro con facilidad, sin necesidad de herramientas. Esto los hace más prácticos que los aros tradicionales de rosca o presión.

2. Perfectos para uso diario
Son ideales para zonas como el lóbulo, el hélix, el septum o el daith, ya que se ajustan bien al cuerpo y no molestan al dormir o al llevar mascarillas, cascos o auriculares.

3. Estéticos y versátiles
Existen diseños minimalistas y otros más elaborados con cristales, texturas o formas únicas, por lo que puedes elegir según tu estilo o la ocasión.

4. Materiales seguros
Cuando están fabricados en titanio, acero quirúrgico o en oro, resultan aptos para pieles sensibles y compatibles con perforaciones recientes o ya cicatrizadas.

En los primeros días después de hacerte un piercing, es habitual notar cierta molestia, enrojecimiento o una pequeña inflamación. Estas sensaciones forman parte del proceso de adaptación del cuerpo. Sin embargo, si estos síntomas se intensifican o aparecen signos más evidentes, conviene estar atentos.

Algunas señales que podrían indicar una infección son:

  • Dolor continuo que no mejora o que se incrementa con los días.

  • Enrojecimiento persistente que se extiende más allá del punto de la perforación.

  • Inflamación considerable o aparición de una zona endurecida.

  • Supuración de líquido espeso de tono amarillento o verdoso, con olor fuerte, distinto del fluido claro que suele ser normal en la cicatrización.

  • Sensación de calor en la piel que rodea la zona perforada.

  • Fiebre o sensación de malestar general, sobre todo si se combina con otros síntomas intensos.