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Piercings Básicos

Encuentra el piercing básico perfecto 

Los piercings básicos son el punto de partida perfecto para quienes buscan una joya discreta, versátil y con personalidad. En Onai, seleccionamos cuidadosamente cada pieza para ofrecerte modelos de uso diario que combinan elegancia, comodidad y estilo propio.

Nuestra colección incluye aros, barras curvas, clickers y tops intercambiables, diseñados para adaptarse a cualquier tipo de perforación: desde el nostril o el ombligo hasta zonas más delicadas como el cartílago o los pezones. Cada joya está elaborada en materiales hipoalergénicos de alta calidad, como acero quirúrgico, titanio u oro, pensados para pieles sensibles y perforaciones nuevas o cicatrizadas.

¿Por qué Onai?

En Onai creemos que un piercing básico es mucho más que una pieza sencilla: es una forma de reflejar quién eres con naturalidad y estilo. Por eso cuidamos cada detalle en su diseño, seleccionando materiales de alta calidad y formas atemporales que transmiten tu esencia con sutileza y autenticidad.

Preguntas frecuentes

Si estás pensando en hacerte un piercing por primera vez, lo más importante es elegir una pieza que sea segura, cómoda y adecuada para el proceso de cicatrización. Lo ideal es optar por materiales hipoalergénicos como el titanio de grado implante, el acero quirúrgico o el oro de 14k o superior (sin baño de oro). En cuanto al diseño, se recomienda una joya sencilla, como una barra recta o curva, un aro cerrado tipo clicker o un stud con base plana, dependiendo de la zona del cuerpo. Estas opciones ayudan a evitar molestias y favorecen una correcta cicatrización.

Entre los lugares más recomendados para un primer piercing están el lóbulo de la oreja, por su rápida curación, o el nostril (nariz), si buscas algo facial pero discreto. También el hélix (en el cartílago) o el ombligo son buenas opciones, aunque requieren más cuidados. Es fundamental acudir a un estudio profesional que utilice aguja (no pistola) y que seleccione el tamaño adecuado para tu anatomía. Un buen comienzo garantiza una experiencia segura y estética desde el primer día.

Un buen piercing para principiantes debe ser fácil de cuidar, tener una cicatrización relativamente rápida y causar las mínimas molestias posibles. Por eso, el lóbulo de la oreja es la opción más recomendada: es una zona con buen riego sanguíneo, poco dolorosa y con una curación sencilla. Además, permite llevar desde aros pequeños hasta studs, lo que lo convierte en una elección versátil y discreta.

Otras buenas opciones para principiantes, aunque con algo más de cuidado, son el nostril (en la nariz) y el hélix (cartílago superior de la oreja). Ambos ofrecen un equilibrio entre estética y facilidad de mantenimiento, aunque la cicatrización puede ser más lenta que en el lóbulo. En todos los casos, lo más importante es elegir una joya de calidad (titanio, acero quirúrgico o oro) y acudir a un profesional que use aguja, no pistola. Así garantizarás una experiencia segura y un buen resultado desde el principio.

Durante los primeros días tras realizarse una perforación, es habitual notar cierta sensibilidad, enrojecimiento o una ligera inflamación. No obstante, si estas molestias se intensifican o aparecen signos más evidentes, conviene estar alerta.

Estas son algunas señales que podrían indicar una infección:

  • Dolor constante que no disminuye o que se incrementa con el paso del tiempo.

  • Enrojecimiento persistente que se expande más allá de la zona perforada.

  • Inflamación notable o sensación de endurecimiento en el área.

  • Aparición de secreciones de color amarillo o verdoso, o con olor fuerte, distintas del líquido transparente típico de la fase de cicatrización.

  • Sensación de calor concentrado en torno al piercing.

  • Fiebre o malestar general, sobre todo si los síntomas anteriores son marcados.