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Marca tu estilo con seguridad y personalidad
El piercing en el ombligo es un clásico que nunca pasa de moda y que sigue siendo una de las formas más elegantes de destacar la zona abdominal. En Onai, hemos creado una colección de piezas para navel que combina comodidad, diseño anatómico y materiales de alta calidad, pensadas tanto para perforaciones nuevas como ya cicatrizadas.
Nuestras joyas para ombligo están fabricadas en titanio o acero quirúrgico, y están disponibles en estilos que van desde los más minimalistas hasta modelos con cristales, colgantes y detalles decorativos. Gracias a su curvatura suave, las barras para navel se ajustan de forma natural al cuerpo, permitiendo una curación cómoda y un uso diario sin molestias. Cada pieza está diseñada para que puedas expresarte con seguridad, feminidad y personalidad propia.
En Onai entendemos que un piercing en el ombligo es mucho más que una joya decorativa: es una forma de mostrar tu estilo con naturalidad y personalidad. Por eso, cada una de nuestras piezas para navel ha sido diseñada con atención al detalle, eligiendo materiales seguros y formas que reflejan tu esencia con equilibrio y autenticidad. Desde diseños discretos hasta opciones más llamativas, cada joya está pensada para quienes desean expresarse con elegancia, confianza y un toque único.
El piercing navel (ombligo) suele considerarse de dolor leve a moderado, y muchas personas lo describen como una molestia rápida y soportable, más que un dolor intenso. La sensación dura solo unos segundos, ya que la aguja atraviesa piel y tejido blando, no cartílago ni hueso.
El piercing en el ombligo (navel) tiene un proceso de cicatrización más largo que otros piercings y suele tardar entre 4 y 9 meses en sanar por completo, aunque en algunos casos puede extenderse hasta un año.
Factores que influyen en la cicatrización:
Tipo de piel y respuesta del cuerpo
Cuidados diarios adecuados (limpieza, no tocar con las manos sucias, evitar roces)
Material de la joya: se recomienda titanio o acero quirúrgico para evitar reacciones
Evitar ropa ajustada o movimientos bruscos en la zona
No cambiar la joya demasiado pronto
Durante los primeros días después de realizarte un piercing, es habitual notar cierta molestia, enrojecimiento moderado o una inflamación leve en la zona. Estos síntomas son parte del proceso normal de cicatrización. Sin embargo, si en lugar de mejorar se intensifican o aparecen señales más evidentes, es importante estar alerta.
Algunos signos que pueden indicar una infección incluyen:
– Dolor constante que no disminuye o empeora con los días.
– Rojez que se extiende más allá del área perforada y no mejora.
– Inflamación notable o sensación de dureza al tacto.
– Supuración de líquido espeso con tonalidades amarillas o verdosas y mal olor, diferente del fluido transparente común en la curación.
– Aumento de temperatura en la piel alrededor del piercing.
– Fiebre o sensación general de malestar, especialmente si se presenta junto a otros síntomas.
En caso de experimentar alguno de estos indicios, lo más recomendable es acudir a un profesional para una valoración adecuada.