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Marca tu estilo con seguridad y personalidad
El piercing nostril es uno de los más versátiles y expresivos, ideal para quienes buscan un detalle elegante y con personalidad en su rostro. En Onai, hemos seleccionado cuidadosamente piezas pensadas para el ala de la nariz, combinando comodidad, diseño y materiales de alta calidad como el titanio y el acero quirúrgico, aptos para pieles sensibles y perforaciones nuevas o cicatrizadas.
Desde modelos minimalistas hasta joyas con formas, cristales o detalles decorativos, nuestra colección de nostril se adapta a todos los estilos. Con opciones de cierre push-in, rosca interna o L-shape, encontrarás la combinación perfecta para que tu piercing refleje tu forma de ser con naturalidad, seguridad y autenticidad.
En Onai entendemos que un piercing en la nariz no es solo una joya, sino una forma de mostrar tu esencia con estilo propio. Por eso, diseñamos cada pieza con atención al detalle, eligiendo materiales seguros y formas que conectan con tu identidad de forma sutil y genuina. Desde diseños discretos hasta opciones más atrevidas, cada nostril está pensado para quienes desean expresar su personalidad con equilibrio, elegancia y carácter.
La cicatrización de un piercing nostril (en el ala de la nariz) suele tardar entre 2 y 4 meses, aunque el tiempo exacto puede variar según cada persona y los cuidados que se sigan.
Factores que influyen en el tiempo de curación:
Tipo de piel y sistema inmunológico
Material de la joya: lo ideal es titanio o acero quirúrgico de alta calidad.
Higiene y constancia en la limpieza diaria.
Evitar manipular el piercing o cambiar la joya antes de tiempo.
No dormir sobre ese lado de la cara ni someterlo a golpes o enganches.
En los primeros días tras hacerte un piercing, es habitual que la zona presente algo de sensibilidad, enrojecimiento leve o una pequeña inflamación. Estos signos son normales durante el proceso de cicatrización. No obstante, si las molestias aumentan o aparecen síntomas más intensos, conviene estar atentos.
Algunas señales que podrían indicar una infección son:
– Dolor que no disminuye o se intensifica con los días.
– Rojez persistente que se extiende más allá del área perforada.
– Hinchazón notable o endurecimiento en la zona.
– Aparición de pus espeso con color amarillento o verdoso, y mal olor, diferente al líquido claro que suele generarse en la curación.
– Sensación de calor en la piel alrededor del piercing.
– Fiebre o sensación general de malestar, sobre todo si coincide con alguno de los síntomas anteriores.
El piercing nostril se considera de dolor leve a moderado, dependiendo de la sensibilidad individual de cada persona. En general, muchas personas describen la sensación como un pequeño pinchazo rápido y soportable, similar al de una inyección, seguido de una leve molestia o lagrimeo reflejo por tratarse de una zona cercana al conducto lagrimal.