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Marca tu estilo con seguridad y personalidad
Descubre nuestra colección de piercings para ombligo, pensada para quienes quieren destacar con un toque sensual, elegante y lleno de estilo. Este tipo de perforación, clásica y atemporal, realza la zona abdominal y se adapta tanto a looks discretos como a combinaciones más atrevidas. En Onai te ofrecemos joyas hipoalergénicas, ligeras y seguras, diseñadas para favorecer una curación cómoda sin renunciar a la estética.
Tanto si buscas una joya minimalista como una pieza con brillo o diseño, en nuestra tienda encontrarás el complemento ideal para lucir tu ombligo con confianza. Porque en Onai, cada detalle habla de ti.
Cada tipo de piercing tiene su propia personalidad, y en Onai lo entendemos. Por eso, hemos creado una colección de joyas especialmente pensadas para el piercing de ombligo: cómodas, hipoalergénicas y con acabados de alta calidad. Diseños que se adaptan a tu cuerpo, a tu estilo y a tu forma de expresarte, ya sea con una pieza discreta o con un toque más llamativo. Seleccionamos cada joya con mimo para que puedas lucirla con seguridad, confianza y ese detalle que marca la diferencia.
Una perforación en el ombligo tarda en sanar entre 6 y 12 meses, aunque el tiempo puede variar según cada persona y los cuidados que se sigan. Es una de las perforaciones corporales que más tarda en cicatrizar completamente debido a su ubicación: está en una zona de pliegue, propensa al roce con la ropa, el sudor y los movimientos cotidianos.
Durante los primeros meses, es normal que la zona esté algo sensible, roja o incluso con una leve secreción transparente. Sin embargo, la perforación no debe doler intensamente ni inflamarse de forma excesiva. Para favorecer una buena curación, es fundamental mantener una higiene rigurosa, evitar tocar la joya con las manos sucias, no cambiarla antes de tiempo y evitar presiones o enganches. Aunque pueda parecer que ha sanado externamente, el canal interno puede tardar más, así que la paciencia y los buenos cuidados son clave.
No tocarlo con las manos sucias
Antes de limpiar o revisar tu piercing, lávate bien las manos. Tocar la joya sin higiene puede introducir bacterias y causar una infección.
No cambiar la joya antes de tiempo
Aunque parezca curado por fuera, el interior puede tardar meses. Cambiar la joya prematuramente puede irritar o abrir la perforación.
No dormir boca abajo
La presión directa sobre el piercing puede retrasar la cicatrización y causar molestias o inflamación.
No usar ropa ajustada o de tejidos ásperos
Evita pantalones o cinturones que rocen el piercing. Es mejor optar por prendas holgadas que no presionen ni enganchen la joya.
No sumergirte en piscinas, jacuzzis o playas
Al menos durante las primeras semanas, ya que el agua puede contener bacterias que aumentan el riesgo de infección.
No aplicar alcohol, agua oxigenada o productos agresivos
Solo utiliza suero fisiológico o soluciones salinas específicas recomendadas para piercings.
No girar o mover la joya
A diferencia de lo que se creía antes, mover la joya no ayuda a cicatrizar y puede irritar el tejido interno.
Un piercing en el ombligo sano debe presentar una curación progresiva: al principio es normal notar algo de enrojecimiento, sensibilidad e incluso una ligera secreción transparente o amarillenta que forma costra. Con el tiempo, estos signos deberían ir desapareciendo. La piel debe recuperar su color natural, la inflamación disminuir y la joya moverse sin dolor. El proceso completo de curación puede durar entre 6 meses y 1 año, aunque externamente parezca sanado antes.
Por el contrario, si notas dolor persistente, enrojecimiento que se extiende, secreción con mal olor o pus, un bulto extraño o que la joya se está desplazando hacia fuera, puede haber una infección o un rechazo. En ese caso, conviene acudir a un profesional. Para evitar problemas, es clave limpiar el piercing con suero fisiológico, no tocarlo con las manos sucias, evitar productos agresivos y no cambiar la joya antes de tiempo.
El dolor del piercing en el ombligo suele situarse entre un 3 y un 5 sobre 10, dependiendo de la sensibilidad de cada persona, su tolerancia al dolor y la experiencia del profesional que lo realice.
En general, es una perforación bastante superficial y rápida, por lo que el momento del pinchazo se siente como una presión intensa y un pequeño ardor que dura apenas unos segundos. Lo más molesto suele ser la sensación posterior, como una leve tirantez o sensibilidad al mover la zona o al rozar la ropa, pero no es un dolor constante ni agudo. Para la mayoría, es muy tolerable.