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Nipples

Marca tu estilo con seguridad y personalidad

Piercing Nipples

Encuentra el tipo piercing perfecto 

El piercing en el pezón es una de las formas más potentes y personales de expresión a través de la joyería corporal. En Onai hemos diseñado una selección específica de piezas para esta zona, combinando comodidad, diseño anatómico y materiales de alta calidad como el titanio o el acero quirúrgico, ideales para pieles sensibles y procesos de cicatrización exigentes.

Desde modelos minimalistas hasta diseños con cristales, formas decorativas o acabados más atrevidos, nuestras joyas para nipples están pensadas para adaptarse a tu cuerpo con suavidad y estilo. Cada pieza ofrece un equilibrio perfecto entre funcionalidad y estética, para que puedas sentirte tú misma/o con seguridad, libertad y personalidad.

¿Por qué Onai?

En Onai entendemos que un piercing en el pezón no es solo una joya decorativa, sino una forma íntima y poderosa de mostrar tu identidad. Por eso diseñamos cada pieza con especial cuidado, utilizando materiales de alta calidad y formas que transmiten tu estilo de forma auténtica y sutil. Desde diseños discretos hasta opciones más atrevidas, cada joya está pensada para quienes desean expresarse con seguridad, elegancia y una fuerte personalidad.

Preguntas frecuentes

El piercing en el pezón se considera uno de los más dolorosos, ya que atraviesa una zona con muchas terminaciones nerviosas y tejidos sensibles. Sin embargo, el dolor es breve y totalmente soportable para la mayoría de las personas. Muchos lo describen como una punzada intensa pero rápida, seguida de una sensación de calor o presión.

  • No tocarlo con las manos sucias: siempre lávate bien las manos antes de manipular la zona.

  • No girar ni mover la joya: aunque antes era habitual hacerlo, hoy se sabe que moverla puede irritar la herida y retrasar la curación.

  • No aplicar cremas, alcohol ni agua oxigenada: estos productos pueden resecar o dañar el tejido. Usa únicamente suero fisiológico o productos recomendados por tu perforador.

  • No bañarte en piscinas, jacuzzis o playas durante las primeras semanas: estos entornos pueden contener bacterias que aumentan el riesgo de infección.

  • Evita el uso de sujetadores ajustados o tejidos sintéticos: opta por ropa de algodón, transpirable y sin costuras que roce la zona.

  • No practicar actividad sexual o contacto oral con la zona hasta que esté bien cicatrizada (al menos 4–6 semanas).

  • No cambiar la joya antes de tiempo: espera al menos 3–6 meses o hasta que un profesional confirme que ha cicatrizado correctamente.

Durante los primeros días tras colocarte un piercing, es habitual que la zona presente cierta sensibilidad, algo de enrojecimiento o una leve inflamación. Estas reacciones forman parte del proceso de curación. No obstante, si las molestias aumentan o aparecen señales más evidentes, es importante estar atentos.

Algunos indicios que podrían señalar una infección incluyen:
– Dolor constante que no mejora o se intensifica con el paso de los días.
– Rojez persistente que se expande más allá de la perforación.
– Inflamación notable o sensación de rigidez en la zona.
– Aparición de pus amarillento o verdoso, con mal olor, diferente del fluido transparente normal durante la cicatrización.
– Calor inusual en el área alrededor del piercing.
– Fiebre o sensación general de malestar, especialmente si se combinan varios de los síntomas anteriores.

Ante cualquiera de estas señales, lo más recomendable es acudir a un especialista para evitar complicaciones.